Mary Gabriela se dirigió apurada hasta la puerta de su casa; eran más de las 7 de la mañana y estaba muy agitada. A las 8 debía estar en la preparatoria y su domicilio quedaba unos 40 minutos en autobus del plantel . Mary era una hermosa jovencita de 17 años, estilizada, ojos de un intenso gris azulado y cabellos castaños y lisos. Era toda una belleza. Pese a esto, la chica no parecía darle importancia a su rebozante preciosura; era más bien tímida, pero lo más importante, de una humildad y sencillez que envolvía a todos quienes les rodeaba.
- ¡Mamá, ya debo irme!- se despidió Mary, con paso apurado y un tanto torpe.
- ¿Y el desayuno?- .Le gritó la madre desde la cocina, enseñandole la bolsa de papel con unos emparedados dentro.
- Comeré algo en la escuela, es muy tarde, adios, ma-. Respondió la muchacha y acto seguido cerró la puerta.
Mary Gabriela estudiaba en la secundaria "Wlliam Rott", una escuela situada en la modesta localidad de San Horacio, al norte de la capital. Esta hermosa ciudad-pueblo de unos 200.000 habitantes, y de aspecto campestre y apacible, se caracterizaba especialmente por eso: Lo apacible, lo tranquila; casi todomundo se conocía. La madre de Mary era muy conocida por la gente, pero la Sra Tais (así se llamaba) vivía con sus dos hijos, Walter, un chicuelo regordete y de cabello alborotado y mejillas gruesas, de 5 años y mary, la mayor, en un punto un poco alejado del pueblo, y por eso se dejaba ver mucho por los vecinos y demás personas. ¿Por què era tan conocida entonces? Pues, ella era una excelente costurera; todas las madres adoraban los diseños de la señora Tais Vega. Las niñas del pueblo morían por sus vestidos de encajes y estampados floreados típicos de la época. (estamos hablando de la década de los 70).
Era una madre exepcional. Había perdido a su esposo cuando Walter tenía 1 año de nacido. Fue realmente duro; la muerte del señor Vega la devastó emocionalmente durante bastante tiempo. Pero luego salió adelante, no tenía más alternativa, sus hijos la necesitaban. La dulce Mary la ayudaba mucho en los quehaceres y la consolaba cuando notaba a su progenitora abatida. Con el pasar de los años, se fueron abriendo paso en la vida; remodelaron la humilde casa donde vivían, haciéndole remodelaciones; construyeron un segundo piso, ampliaron el jardín y armaron una pequeña granja. Además montaron un menudo taller de costura.
Mary había heredado el espíritu luchador de su madre. Lo único que a veces le restaba fuerza a su fortaleza era el defecto en su pierna derecha, un atrofiamiento de nacimiento. No podía tener una vida completamente normal, pero lo intentaba. En las competencias de la escuela, sólo debía conformarse con sentarse en la banqueta y observar, nada más. Aún así, Mary se enfrentaba a la vida con pasión. Era una de las mejores de su salón y tenía una voz digna de cualquier cantante; era melodiosa, fina...simplemente, bellísima.
Pero todas estas cualidades, todavía hacian dudar a la chica sobre la inalcanzable oportunidad de conocer al joven mozo de sus sueños; ya no era una niña, tenia 17 primaverales años.
En sus ratos libres le encantaba pasear alrededor del lago, el viejo y legendario lago "Dómisus", ubicado a unas cuadras de la parte trasera de su casa. Allí solía sentarse sobre la grama.Cantaba libremente mientras el viento acariciaba su rostro.
- Deberías formar parte del coro de la escuela- le decía con frecuencia su madre. Pero Mary no se decidia. En el fondo su comlpejo de vez en cuando la amilanaba.
Pese a vivir durante un tiempo holgadamente gracias al negocio de la sastreria y de lo que producía la granja, un mal día las cosas cambiaron....para mal....La señora Tais se enfermó. Comenzó con un estado de debilidad muy extraño, dolores de cabeza y mareos.Cuando finlamente - a insistencias de su hija- decidió ir al doctor, el diagnóstico les golpeó con toda su fuerza.....